viernes, 26 de febrero de 2010

Ridiculo

Y efectivamente

Alli estaba en el mismo lugar de siempre.

Para ser un día lluvioso, me parecía que vestía muy de gala. En su mirada se reflejaba un sentimiento de desesperación y lo digo no solo por mirar sus ojos sino porque mientras fumaba su cigarrillo lo hacía de manera "avorazada". Tardaba más en inhalar el humo que en sacarlo de nuevo por la boca. Mi sexto sentido me dijo que estaba en espera de algo... o de alguien...

Pasaron las horas y la espera no terminó para ella, por lo que decidió subirse a su auto y partir lo más lejos posible puesto que lo ultimo que quería hacer en esos momentos, era permanecer en ese sitio después de hacer el mas grande ridiculo de la noche.
Pobre mujer... me pregunto que estará pensando en este momento...

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