Siempre me he caracterizado por ver primero por los demás que por mi... y siempre he sido la que termina mal.
Hay que aprender a quererse uno mismo. Pero primero quiero a los demás y si queda tiempo, me quiero a mi misma.
Debí haber sido monja me cae. Pero la neta es que no puedo con esos vicios tan deliciosos que hay afuera.
Una vez mas, tengo que renunciar a lo que quiero, para hacer feliz a otra persona.
Maldito hábito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario